Sueño provinciano
( Diario La Primera) El cineasta ayacuchano Jesús Contreras es el segundo provinciano (después de Flaviano Quispe) que consigue que uno de sus largometrajes sea exhibido en las salas limeñas. ‘Sin sentimiento’ es la ópera prima de este director de cine que, a pesar de las dificultades económicas por las que debió atravesar y la discriminación de la que fue víctima, finalmente logró realizar su film.
–El proyecto lo tienes desde el año 94, ¿cómo así logras concluirlo?
–Cuando terminé el guión me vine a Lima, a comprar un micrófono. Acá me encontré con un amigo que se dedica a organizar eventos y me dijo que podía apoyarme para contactarme con empresas para que auspicien el proyecto. Nadie nos dio ni un centavo, pues se trataba de cine… no de eventos tropicales.
–Entonces, ¿qué hiciste?
–Regresé a Ayacucho desilusionado. En un primer momento pensé que más plata iba a ganar editando cumpleaños que haciendo cine. Finalmente, con unos amigos decidimos hacer una bolsa de dinero y convencí a algunos actores para viajar a Pampa Cangallo (Ayacucho).
–¿Cuánto tiempo estuvieron en Pampa Cangallo?
–Estuvimos exactamente 24 días, pero a los quince la gente ya se quería volver, hacía mucho frío y las horas de trabajo eran muchas. La última escena la terminamos en Santa Rosa de Quives porque ya no podíamos regresar a ese lugar.
–Las leyendas de tu pueblo han servido como inspiración para crear la historia de ‘Sin sentimiento’
–Yo he plasmado la película con las historias que mi abuela me contaba de niño acerca de las almas que penan, de los cerros que viven, de los pozos encantados.
–¿Creíste que en algún momento tu primer largometraje se vería en las salas limeñas?
–No pensé en esa posibilidad, pero cuando me enteré que a la dueña del Cine Star le gustó mi película fue como una victoria, porque soy el segundo a nivel nacional en entrar a los cines limeños y el primero a nivel Ayacucho. Antes estuvo “Juanito, el huerfanito”.
–¿Qué piensas de la fuerte movida del cine ayacuchano?
–El público está respondiendo. Yo me convencí de eso cuando en Ayacucho proyectaron “Matrix”, junto a una película ayacuchana. Y la nuestra tuvo mucha acogida mientras que la otra, a pesar de la publicidad, no logró llenar. La gente quiere identidad y verse en las cintas, el problema es la falta de dinero para crear más.
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